viernes, 4 de junio de 2010

SANGRE por Piero Galasso

Resulta que no tengo otra opción . Cortar .Abrir . Desmembrar . Extraer. Rellenar. Cerrar. Al final es siempre lo mismo. Cuando me pongo nervioso, y siguiendo las indicaciones de mi progenitor, cierro los ojos y cuento: 1,2,3,4 y 5. Aparentemente, podría suponer un breve período de tiempo pero cuando estás en la situación bajo una presión acuciante que no te permite casi ni respirar, el transcurrir de la manija encargada de los segundos avanza con la mayor de las lentitudes provocadas por la cantidad de sensaciones y sentimientos que se tienen cuando afrontas un hecho de estas características. En el manual de mi profesión decía que con el tiempo , uno llega a convertirse en un autómata sin sentimientos, mas en mi caso no es así. Rara avis.

Normalmente trato de no insmicuírme en los asuntos personales de las personas a las que trato. Procuro evitar reflexionar sobre el porqué de su situación actual, como se sentirán las personas de su alrededor, y sobre todo como se sentirá su corazón etc. ¿Qué es lo que hace que me interese por el estado de su bomba orgánica?
Poéticamente, tengo las referencias de los escritores antiguos que se referían al corazón como el recipiente de las emociones humanas. Lo cual no deja de intrigarme. Cuando uno sostiene un corazón humano en sus manos comprueba que es un órgano horrendo, totalmente idealizado por aquellos literatos de levita y pipa, ansiosos por separar las emociones de ese órgano , odiado líricamente, que es el cerebro. Reconozcámoslo, la valía del corazón radica en su función física y, exclusivamente, en su función natural.
Volviendo a la apariencia del corazón, en su parte superior contemplo los ventrílocuos, que vienen a ser las tuberías principales del cuerpo humano, los cuales conducen el auténtico líquido elemento del planeta tierra. Es cierto que el agua da vida,pero existe otro líquido que la quita. El líquido por autonomasia de esta tierra, el protagonista de guerras, nacimientos, circuncisiones, maltrato de género etc. es la sangre. A través de esas tuberías, se agolpan en manifestación proteínas, azúcares, y multitud de glóbulos blancos y rojos, cuya función no viene al caso. Debajo de los ventrílocuos vemos al corazón en sí.
En la televisión y en los tebeos, vemos al corazón con su característica forma. Sobradamente conocida por la gente de la sociedad del bienestar. La mencionada forma que , he de admitir, creía que era el aspecto verdadera del mismo. Gracias a esto, dejé de creer en la televisión, así que algún día trasmitiré mi gratitud a los productores de la televisión del reino.

Esta reflexión que hago mientras degluto un sandwich en una de las cinco escaleras que conforman la entrada a mi trabajo, es debida a mi contacto directo con cerebro, corazón y demás órganos humanos. Cada día , cuando sostengo un corazón inerte en mis manos me doy cuenta de la cantidad de personas que murieron por ese puñetero órgano. Adoro arrojarlo contra la pared sobre la papelera, y ver como la sangre que lo envuelve dibuja una línea en la blanca pared de azulejos. Al fin y al cabo, no creo que les importe a los fallecidos que trato.

domingo, 30 de mayo de 2010

SANGRE por Luc Dupont

PARTE DE BAJAS ESCUADRÓN X RESPECTIVO A LA SEMANA DEL 1 DE JUNIO DE 1990

Distinguido Sargento:
Como es habitual, al menos para mí, ya que comienzo a pensar que no hay nadie al otro lado, le escribo para comentarle el parte de bajas oficial. No ha habido bajas físicas. Supongo que esto le llenará de orgullo en su sillón mientras reproduzca en su mente las grandes hazañas del escuadrón X, pero creo que su imaginación no tiene ningún tipo de relación. No hemos tenido que lamentar ninguna muerte esta semana, aunque creo que es oportuno resaltar que sí tenemos un cadáver entre nosotros. Ese cadáver es nuestra dignidad. Me imagino a usted riéndose ante mis ocurrencias de filósofo en medio de la nada, pero considero que esta baja es la más relevante desde que nos encontramos en territorio enemigo. Hemos olvidado cómo se vive, cómo actúan las personas y qué sentimientos las caracterizan. Todo por luchar en una guerra de la cual no tenemos información ni de las causasque la produjeron,de los planes futuros, ni tan siquiera de los motivos económicos ocultos que nos mantienen en este lugar adverso a cualquier atisbo de humanidad.
Señor Sargento, me he convertido en un ser repugnante que no debería ser considerado un animal. Desde mi llegada como responsable de la brigada, he matado a más de 25 personas. Hombres y mujeres con los que no tenía ningún problema, con los que no tenía mayores diferencias que con las que tengo con los de mi país, tan ajenos a mí en estos momentos. Soy un asesino profesional, ver cadáveres se ha convertido para mí en algo común y sin importancia, ya ni siquiera se me revuelven las entrañas cuando mutilo a alguien, cuando destrozo una vida defendiendo mi bandera.
Ayer disparé a un hombre en la pierna por el único motivo de que se acercó demasiado a nuestra posición.Disparé sin pensar, como un impulso automático de lo que somos, máquinas de matar. Después de derribarlo y observar que no mostraba signos de resistencia, me acerqué al herido. Era un hombre de unos 70 años, y lo único que llevaba en las manos era un libro. Me pareció que esa era la señal definitiva de que nunca podré volver a dormir. Me invadió la desesperación viendo sus expresiones de dolor e impotencia, impotencia por ser una víctima más de una locura sin sentido que no tiene fin.
Mi corazón ya sólo sirve para bombear sangre, ha perdido esa capacidad de sentir, y lo más preocupante es que ya no me importa.

Luc Dupont.

martes, 25 de mayo de 2010

VIAJE por Luc Dupont

Hace tiempo que dejé de viajar. Atrás quedan ya los cuadernos repletos, los momentos inolvidables, mi cabeza llena de recuedos. Cuando me sentaba en mi habitación y miraba por la ventana no podía dejar de pensar en qué había ahí fuera. Con un poco de fé y perseverancia, caminé por desiertos lejanos, me bañé debajo de cataratas inagotables, saborée las delicias de cada región. Siempre soñé con la vida del trotamundos, llena de emociones y soledad. Tan llena como vacía de sentido, tan ligada a la suerte y al destino.Sólo por comprobar que no estás muerto comienzas a dar pequeños pasos para irte lejos, muy lejos de la realidad. Pararse un momento significaba quemarse por dentro, desear salr corriendo con tal de volar, ser inalcanzable, no pertenecer a nada y a nadie.

Hoy, cuando me miro en este espejo de papel, encuentro a un hombre cansado ya, reacio a novedades y contratiempos, más viejo que hace tiempo. Girar en círculos genera electricidad y provoca alteraciones difíciles de curar. Ahora que he vuelto a la vida sedentaria ya no sé respirar, no consigo sentirme a gusto en mi piel, recojo los trozos de mi memoria para definir un personaje incompleto, y ridículo. ¿Dónde está la paz de la tranquilidad? ¿Qué esperanzas puedo rebuscar en mi rutina? Buscando y encontrando nuevas perspectivas y posibilidades, nuevas maneras de decir te quiero, me he quedado en medio del camino, ya no soy un emigrante, no me queda bien el traje de retornado.

Vamos, corazón, despierta de tu falso letargo. Sabes que me estoy mintiendo, no puedo dejar de seguirte y perderme. Buscaré las maletas vacías, me levantaré temprano para llenarlas de ganas de volar y metáforas. Me pongo mis zapatos de peregrino, mi camisa de los domingos, mi sonrisa de perdedor. Me voy a perder como nunca, voy a llorar como siempre. Soledad, oportunidades perdidas, complejos incurables, miedo, tanto miedo. Putas ganas de crecer, malditos sueños inalcanzables, me estáis arrastrando otra vez hacia la puerta.

Sé que ya estoy viejo para hacer esto. Debería estar viendo la tele y pensando en el lunes. Quizás se rían de mí cuando acuda sólo a las bodas, puede que el tiempo me dé la razón. Esto será otra herida que no cicatriza.

Luc Dupont

sábado, 22 de mayo de 2010

VIAJE por Piero Galasso

Me despierto en un pastizal al oeste de Kansas, completamente desnudo. Los dolores que sufro en mi cabeza me hacen preguntarme qué diablos pasó anoche, es como si tuviera un francés dentro de mi cabeza cantando la marsellesa una y otra vez. Las únicas pertenencias que encuentro a mi alrededor son un bolígrafo con restos de carmín, una botella de escocés mediada, un teléfono móvil destrozado y un pasaporte de un tal, veamos, de un tal John Goodman. ¡Estupendo, no tengo cigarrillos!nunca están cerca cuando se les necesita de verdad a esos blancos y espigados de mierda. El tipo en cuestión parece de New York , 46 años y es curioso el apellido en un tiempo donde las únicas buenas personas que existen son esas que están criando malvas. De todas formas, eso no debería preocuparme dado que debería cubrirme e intentar saber donde están Cindy y los demás y por qué demonios me encuentro sólo y lo que es aún peor, sin bolsillos donde meter mis extrañas pertenencias. Antes de levantarme y mostrarme al mundo he de recapacitar sobre la noche de ayer e intentar hallar puntos concretos que unifiquen mis recuerdos. Aunque será tan díficil como hablar de música o bailar sobre arquitectura como decía el bueno de Zappa... en realidad no tengo ni la más mínima idea si era un gran tipo o si era un cabrón que defecaba en las geranios de su vecino pero ya se sabe, es lo que se suele decir, ¿no? Al reflexionar sobre Zappa me viene a la mente una transacción económica que hice la tarde pasada. Nos encontrábamos Joe “Goose” Richmond, Louis “ Swinging” Apeltap y yo en el desvencijado Cadillac de Goose esperando a Cindy que se encontraba en casa de sus tías Mary y Wendy implorando un puñado de dólares para pagar sus clases de violín. Lo que ellas no sabían es que, esa tarde, las clases de violín iban a ser en el bosque alrededor de un magnífica cesta de Peyote recién traído de Tijuana. Una vez hubo logrado su propósito, nos dirigimos risueños a la licorería de Bruce Sullivan, ese malnacido huraño judío adorador de los verdes de cien, a comprar escocés y cigarrillos en abundancia. Una vez en el bosque y tras haber dado buena cuenta del escocés decidimos hacer lo que Jim Morrison hizo con 3 amigos en el desierto. Cindy dijo que el sabor era repugnante y Apeltap lo corroboró con gestos de indigestión fingida para escarnio de todos. Aún así terminamos el banquete entre risas y escocés y nos tumbamos sobre la hierba esperando que nos provocara el ansiado efecto, y vaya si lo hizo...:

“ Me encuentro en un paraje violáceo cubierto de materiales viscosos que no acierto a entender. No hay cielo ni tierra , todo forma parte de un uno delirante que no me permite cerrar la boca, eso si todavía la conservo. El aire roza mi cuerpo como si de un enorme trozo de tela brillante se tratase. Extrañas criaturas corretean a mi alrededor y me dicen que vaya con ellas a su hogar. Por el camino veo que la tierra se eleva y se esconde y de los arboles y arbustos surgen las cabezas de todos los presidentes que hubo desde que se creó nuestra democracia. Me río y escucho mi carcajada como a cincuenta metros detrás de mí persiguiéndome soltando chillidos histriónicos. Súbitamente compruebo que de mi abdomen surgen infinidad de pequeños hilos y nervios y músculos que conforman dos pares de piernas a cada lado de mi torso, con lo cual tengo dos nuevas maneras de caminar al lado de las criaturas. Los nuevos pares de piernas destrozan el material viscoso que me recubría y ahora me siento mucho más libre que antes, en sintonía con mis nuevos amigos. Me encontraba en un estado de paz y felicidad que nunca antes había hallado hasta que súbitamente las criaturas desaparecieron , el cielo y la tierra se separaron , Roosevelt y compañía no volvieron a mostrarse y noté como lentamente un sopor insoportable me abatía y me dejaba caer de bruces en la tierra húmeda, de vuelta a la realidad”

viernes, 21 de mayo de 2010

NOCHE por Piero Galasso

Es inevitable. Cuando despiertas después de una noche terriblemente olvidable te das cuenta de que en determinadas ocasiones uno debe recapacitar sobre el hecho que le ha traído a este mundo. Uno no debe limitarse a simplemente disfrutar de las cosas que otorga la nocturnidad a unas mentes inestables y perecederas como las nuestras. Llega un momento en la vida de todo noctámbulo que reflexiona sobre que es lo que le lleva a ingerir cantidades ingentes de alcohol cada noche hasta el alba. El perfecto bohemio diría que es por el placer nihilista de disfrutar la vida sin ambages, de existir cuando los seres humanos corrientes y molientes se inclinan sobre el lecho para descansar tras una dura jornada laboral. Saborear un placer que parece limitado a ciertos privilegiados es un regalo, es un presente que parece otorgado por el mismísimo Baco. Uno descubre que lo que lo mueve a circular por ciertas atmósferas es beber placeres prohibidos a ese ser responsable ligado a las cadenas de la rutina diaria y familiar. En el código del noctámbulo ideal está escrito que uno debe rodearse de un número no excesivamente elevado de camaradas y cada uno debe aportar diferentes armas para la batalla. Cada uno debe comportarse de un modo distinto con las damas y cada uno debe ingerir diferentes tipos de bebida. Todo ello en base al hecho de que si coinciden los caracteres aparece el maldito desencuentro que destroza todo tipo de relaciones entre los seres humanos. Como puede suponerse , uno disfruta con frecuencia de las bondades que ofrecen los cuchitriles de donde uno puede codearse con gentío de toda ética, moral y parecer. Toda vez que uno se sumerge en una botella al calor de buena conversación surgen pequeñas dosis de genialidad y espontaneidad etílica. Pero es entonces cuando uno se siente abatido por el tedio que supone desarrollar las mismas actividades en repetidas ocasiones con las mismas personalidades. Despiertan en uno nuevas ideas y nuevas metas que logran que el bohemio abandone ciertas compañías por otras que se presuponen de mejor calidad y que pueden proporcionar mayores dosis de divertimento y conseguir espantar al aburrimiento que nos abraza cuando nos sentimos estancados, cuando estamos inmersos en un comportamiento cíclico. Se decide probar nuevas ciudades ,nuevas maneras de actuar en un campo que al fin y al cabo puede ser similar en todos y cada uno de los países. Hay que evadirse de ciertas normas y costumbres autóctonas y saber desenvolverse sin miramientos en las noches foráneas. Tras un período de prueba , uno se siente fascinado por las minúsculas diferencias y tras varios meses volvemos al punto que abre este parlamento. El tedio, el querer buscar algo que nos mantenga despiertos y obtener una nueva muesca en nuestro revolver nos hace rendirnos a las mieles del placer. Mas todo tiene un límite y este bohemio de gabán deshilachado y chistera destrozada decide abandonar la carrera noctámbula y abrazar los sabores diurnos macerados con ligeras dosis de alcohol para no perder las buenas costumbres. Hagan el favor de comprenderme señores, han sido innumerables y gloriosas las noches compartidas con ustedes y con mujeres cuyo nombre no recuerdo pero todavía conservo en mis fosas nasales el agradable aroma que desprendían sus cabellos. Como colofón , he de decirles que este caballero que aquí firma opina que el placer de habitar la noche salvaje sólo es comparable a esa explosión interior que se siente cuando el escurridizo Señor Amor nos escribe una letra de bienvenida.

domingo, 16 de mayo de 2010

NOCHE por Luc Dupont

Noche con luna, noches de perder el tiempo llorando por las esquinas. Detente, ayer juraste que nunca más te dejarías atrapar por tu deliciosa melancolía. Debes agradecerle su compañía, brinda por los momentos solitarios y decadentes que desprendían poesía, deléitate con las palabras que te regaló, las huellas que te permitió dejar en el camino hacia los bares y las copas rotas. Pero ayer gritaste al viento que algo había cambiado, que comenzaba un cambio de estación, que en primavera no se debe andar con exceso de equipaje. Ya no dispones de tiempo para mentir, todas las promesas deben ser cumplidas.
Si no te reconoces en el espejo, si crees que no eres capaz de volver a caminar solo, sin tu maldita compañera, si vuelves a caer en la tentación de ponerte el disfraz de perro callejero y alzar el telón de los espectáculos etílicos, para, respira un momento. Las palabras y los besos volverán, hay chicas bonitas que no son sinónimo de tragedias griegas, las ciudades sin sol ya no son para ti, has sido expulsado del dulce infierno. Qué difícil reconstruir tu banda sonora, quizás sea momento de abrazar a los Beatles y creerse el cuento de All you need is love. Ya suenan las sirenas de Ulises, y tú buscando portales para esconderte. Las manos en los bolsillos, los sueños irrealizables son para los demás, tú eres un hombre serio que se gana la vida como cualquiera. Te irás a dormir concluyendo que no existe ningún estado perfecto, que escapar de las sombras es cosa de Peter Pan, que la mierda no te va a volver a atrapar.
Sentado en tu sillón soleado se respira paz y tranquilidad, ¿cuál era el nombre de aquella mujer eléctrica que no cesaba de gritar? Creo que se llamaba Soledad. Qué irónico sentirse bien cuando todo va mal. Recuerda lo que juraste ayer. No te olvides de tus alas. Y buenas noches princesa.

viernes, 14 de mayo de 2010

VENTANA por Luc Dupont

En la ventana hay un viejo. Está siempre callado y mira fijamente a la calle. Quizás le dio un ataque de demencia y tiene la capacidad de concentración de un vegetal. Alomejor fue un gran hombre y ya no se acuerda de nada, no es capaz de hablar y necesita a alguien que lo bañe. También se puede considerar la opción de que sea un poeta, está observando la vida desde la barrera, él ya sabe cómo funciona el mundo y es capaz de intuir e interpretar la vida de la gente simplemente con un par de detalles, ante los cuales los demás pasamos impasibles, absortos en nuestros pensamientos imbéciles. Tiene un sombrero, como lo llevaría un gran empresario retirado que ha dirigido e influído a muchas personas de su generación, y ha contribuido con su comunidad, la cual tiene preparado entregarle proximamente el galardón de ciudadano del año. Sus ojos brillan, debe de estar recordando su vida de proletario, que comenzó en cuanto salió de su madre. Ha trabajado como un animal pero tiene la dignidad de un dios, y su sueño se ha cumplido: siempre ha habido de comer para los suyos, y los suyos han sido cualquiera que sea honesto y valiente para defender sus ideales. Está descalzo, eso es signo de marinero. Seguro que tiene el cuerpo lleno de cicatrices, y podría llenar más de 100 noches relatando sus apasionantes viajes, como buen conversador que es. ¿Y si es músico y se ha quedado sordo? Está mirando hacia todos lados, como buscando la melodía que perdió hace tiempo, y tiene la esperanza de encontrar cualquier cosa que se parezca a una canción. ¿Estará aturdido por la melancolía que le invade? ¿Tendrá el secreto de la vida guardado en la parte más secreta de sus secretos? ¿Sabrá cuanto suman 2 y 2? Es muy probable que se haya pasado su vida en una parcela muy pequeña de realidad criticando a todos los que se encuentran fuera de esa burbuja infantil. Debería darle vergüenza no haber sabido aprender a oler el mundo. O soy yo el que debe avergonzarse ante un hombre que ha vencido a las circunstancias con voluntad y sin nada en los bolsillos.Probablemente está más vivo que todos los que nos creemos que estamos aprovechando la vida, y en realidad lo que logramos es alejarnos más de lo que realmente merece ser visto,sentido o experimentado. Me doy cuenta de que estoy cayendo en un error, este tipo quizás aún tiene mucho por delante, todavía está aprendiendo cosas, está viendo lugares que desconocía, está dispuesto a cambiar sus creencias a estas alturas. Cuando le hablan siempre da la impresión de que no sabe nada. Como yo. Yo sólo sé que hay un viejo en la ventana.

Luc Dupont