lunes, 28 de mayo de 2012

MARCA por Luc Dupont.


Siempre, en el medio de mis múltiples vidas más perrunas que felinas, me prometí que independientemente de lo bien que lo estuviera pasando, en la próxima no malgastaría ni un segundo recordando los fuegos artificiales de la noche anterior. Me juré que, cuando me entrase esa melancolía que abraza los huesos, me subiría a los tejados a hacer cualquier cosa menos permitir que mis lágrimas sean de dominio público.

Ya sabemos, compañeros de salidas nocturnas, que se terminará nuestro deambular por las esquinas abriendo las tapas de la basura en busca de una buena espina de lenguado, que uno siempre termina añorando a camaradas prematuramente jubilados. Siempre les intentamos convencer con un por los viejos tiempos, pero todo es ya aire de cenizas, y mejor no ponerse el pasado como abrigo para un lunes más bien frío. Cuando ya no tienes ases ni treses en la mano, es mejor dejar que otro se lleve las bazas poniendo la mejor de las caras posibles. Aunque tengo un problema, y es que yo sólo sé poner cara de culo ante los triunfos de otro. Yo lo hacía peor, pero con más estilo, compadre.


Por eso me meto el rabo entre las piernas y con aire de desdén me paseo las calles en medio de un silbido deshilachado que pide compañía a gritos. Voy mirando de reojo a las esquinas no vaya a ser que me encuentra en algún portal algún recuerdo olvidado al que meterle mano. Ninguno de ellos consiguió hacerme olvidar a los demás.

Tenemos pendiente la conversación sobre si merece la pena vivir sin hacerse ovillo en el pasado, si no hubiera sido mejor quedarnos mirando el mundo por la ventana de los creyentes. Nos hubiéramos evitado penas y excesos, amarguras que no nos hacen más sabios ni atractivos ante los ojos escrutadores de las señoras que habitan el mercado.

En la plaza del pueblo, donde un día me trajeron tus caderas, me permito el exceso de soñar. Soñar sueños rotos pero divertidos que me hacen recordar la segunda cosa que me prometí en mi primera vida.

Lo mejor está por venir.

Luc Dupont.

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